castillo lachar 2017

castillo-palacio de Láchar (Granada)

>Fortaleza castillo y palacio en Láchar

El denominado "castillo de Láchar"se encuentra en la localidad y el municipio de Láchar, en la provincia de Granada (España).

Si bien tiene un recinto aparentemente fortificado, en realidad es un palacio que albergó tanto como nobles como a reyes.

No hay documentos que relacionen la fecha de su construcción. Si bien se atribuye su construcción inicial a los episodios finales de la época nazarí del Reino de Granada (s XIV), la realidad es que se corresponde con los finales del siglo XIX y los Principios del Siglo XX.

Historia del castillo de Láchar, hasta la actualidad

Castillo Palacio Lachar

La historia del Castillo de Láchar se remonta a la época Visigoda

interior castillo lachar

En el año 709 aparece la construcción de un Castillo en Láchar por el Conde D. Julián.

Según cuenta la Leyenda, el Conde D. Julán llevó a su hija al Palacio de Toledo como dama de compañía de la reina Egilona, ​​y allí fue ultrajada por el rey D. Rodrigo. Ante estos hechos, el conde mandó construir un castillo en Láchar, para ocultar su hija de las garras del rey D. Rodrigo. Deseoso de venganza D. Julián dejó paso a las tropas musulmanas, que derrotó a D. Rodrigo en la batalla de Guadalete. Esa derrota puso fin al reino Visigodo y dió comienzo de la conquista de la península Ibérica por parte de los musulmanes.

Aunque no está claro el origen musulmán del castillo, parece que la torre está en el primer elemento arquitectónico del Castillo. Parece una torre de carácter defensivo integrado en algún tipo de fortaleza militar de la época Nazarí, propiedad de la reina Aixa.

Álvaro de Luna en 1431 atacó esta villa y castillo antes de la batalla de la Higueruela.

Tras la reconquista a finales del siglo XV, los Reyes Católicos ceden el castillo y su término al Conde de Benalúa , por los servicios prestados en la Campaña de la Gerra de Granada.

La época de máximo esplendor se alcanza a principios del siglo XX, con el Duque de San Pedro de Galatino, años en los que entre otras cosas se llama ilustres visitas como la del rey Alfonso XIII.

A lo largo de los años sufre diferentes transformaciones y al Palacio original, ver los edificios y elementos decorativos a lo largo de los años, hasta configurar su estructura actual.

A la muerte del Duque hereda el Castillo la Duquesa de Valdeolmos, que a su vez legó el Palacio al Instituto Nacional de Colonización

Durante la Guerra Civil, el Castillo estaba en estado de abandono. Fue utilizado por las tropas de Franco como cárcel provisional de los que posteriormente (en ese mismo día) eran llevados a la tapia del cementerio a fusilar. Se cuenta que usaban para mantenerlos a buen recaudo una roja de túneles de época nazarí (aún tienen fecha de hoy).

El Castillo en un momento dado por la compra de un americano, Donald Brown, que luego vendió al holandés Harris Van Hasle. Es en esta época cuando se adquiere gran parte del mobiliario y los que aún conservan en el Castillo.

Los últimos años fueron catastróficos, en el primer lugar una Sociedad Inglesa Castillo Láchar Limitada y luego en México Salvador Diego Alonso Rivera, adquirieron el Castillo con resultados nefastos.

Afortunadamente el Ayuntamiento pudo hacer con su propiedad a los años de las gestiones y el horario de su visita.

El Castillo es BIC desde el año 1985 , actualmente se accede a él, por lo que no es parte trasera, pues la parte noble y principal, es la que queda al otro lado de donde accedemos a la actualidad.

La última cacería del rey Alfonso XIII en Láchar

rey en lachar

Se trata de una leyenda mitad realidad mitad ficción que acaecío en un frío mes de enero de 1917 en Láchar.

>El teniente de infantería Rogelio Monte-Angulo andaba sobre sus pasos una y otra vez en Íllora intentando olvidar el intenso frío del mes de enero que hizo la espera más penosa.

Las órdenes recibidas del Agregado Naval del Rey eran bien claras: "Espere usted al enviado especial del Kaiser, Guillermo II. No es necesario recordarle la discreción es fundamental".

Todo se estaba teniendo con el máximo sigilo y discreción. El rey Alfonso XIII había llegado tres días antes a Láchar y se alojaba en el castillo de su buen amigo el duque de San Pedro de Galatino con la excusa de asistir a una cacería, ya que la monarca era muy aficionado a este tipo de prácticas.

Perpo detrás de aquel encuentro palaciego en la villa de Láchar se escondió un secreto de estado, una importante entrevista con el enviado especial del Kaiser Guillermo II, con el rey Alfonso XIII.

La llegada del correo enviado especial a la estación de Íllora bajo la apariencia de un hombre de negocios despertó poco interés en las estaciones posteriores de la estación y desde allí subió a un vagón especial propiedad del propio Duque de Galatino, enlace ferroviario quye unía Íllora con Láchar, feudo indidcutible del Duque, hombre visionario y de una inteligencia poco común, artífice de este encuentro entre una Alemania en guerra con toda Europa y una españa neutral, que se llevó un cabo a pesar del primer ministro del Gobierno español, el Conde de Romanones, había hecho todo lo posible para esa reunión no se llevara un cabo, poniendo en marcha un dispositivo de espionaje preciso y secreto.

Eran las tres menos cuarto cuando hizo la entrada al castillo de Láchar el enviado del Kaiser, que se hizo por una de las puertas del servicio para no levantar sospechas entre los invitados, pues al rey le acompañaba el conde de Viana, el de Maceda, El duque de Arión y el famoso pintor Joaquón Sorolla. La habitación que le fue asignada para el encuentro estaba en el ala sur del castillo y una vez acomodado el representante de Alemania, le envió órdenes al teniente Rogelio para que no entrara ni saliera nadie de aquella habitación.

Durante la jornada, el rey estuvo cazando en las fincas llamadas las Capitanas y Cañada Moreno, después hubo un almuerzo en la fuente de las Chozas y ya avanzada la tarde se trasladó al castillo de Láchar donde le esperaba el enviado especial alemán.

El encuenytro se iba a celebrar en una habitacióna lejada del resto y el teniente Rogelio preparó todo el dispositivo de seguridad, para que no molestaran a los anfitriones y su invitado.

La puntualidad del envío especial al llegar a la reunión restante de manifiesto y todo estaba esperando junto al agregado naval del rey, el cual le comunicó que en breve el monarca llegaría a la estancia y comenzarían las negociaciones.

El rey, como todo el mundo sabe, nunca llega tarde a sus citas porque cuando esto ocurre son los otros que se adelantan y en esta ocasión la espera se alargó por el espacio de veinte minutos, cuestión que al enviado berlinés no le hizo mucha gracia, aunque lo asumió sin exteriorizar molestia alguna ya que el encargo era vital para Alemania.

Cuando al fin llegó el rey la puerta de la habitación se cerró a calo y canto con los negociadores dentro, dejó a los dos miembros de la guardia real en las puertas con la orden tajante de no abrir aquella estancia hasta que el teniente Rogelio lo hiciera desde dentro, quedándose é en el interior de la habitación.

Lo que allí se encuentra solo lo que se encuentra dentro del recinto secreto y también el primer ministro, pero días después de las consecuencias de este encuentro tenido lugar a un escándalo político en las Cortes, en las que el rey fue acusadoo de intentar romper la neutralidad española en el conflicto internacional. El primer ministro, el Conde de Romanones, instó incluso al rey para que no acudiese más a las cacerías de Láchar.

Seguramente el conde de Romanones tendrá los datos facilitados por alguien que estuvo en la reunión, por lo que su rojo de espías funcionó la perfección, de ahí que también acusara al duque de San Pedro de Galatino de ser el promotor de aquella reunión, algo que las malas lenguas atribuyeron a la enemistad presonal entre el conde de Romanones y el Duque de San Pedro de Galatino. Además de la presencia del rey en la casa del duque provocando los celos del primer ministro, también esgrimió el temor de un atentado al rey aprovechando sus desplazamientos a Láchar para las famosas cacerías.

De una manera o de otra, lo cierto es el rey dejado de visitar Láchar a partir de aquel día en el que las decisiones tomadas en la se Lo que sí cambió fue la situación del teniente Rogelio, ascendido, poco después a comandante por sus servicios a la patria. Un ascenso sospechoso, ¿no creen?